[material extra]

Esta foto será para mí siempre algo muy grande emocionalmente: fue el día que con 17 años conocí a mi familia biológica. Ese día supe de donde venía, quiénes eran mis padres mis abuelos, mis tíos, el resto de la familia, y el por qué. Es lo que una se pregunta durante toda la niñez. Digamos que fue una catarsis a toda una niñez desprotegida y sin rumbo. Ahora, con sesenta años, me sigue durando la emoción de aquel momento. (Fátima Díez)

Fátima escribe ficción, “escribir biografía me parecía pretencioso, pero una noche leyendo una novela de Almudena Grandes veo escrito Genaro Riestra y me dije yo he estado ahí. Y comencé a escribir, por mis hijos, para que mis hijos sepan”. Decidió contar su historia en forma de novela. En La gravedad de las lágrimas leemos: “Hemos comprendido que no podemos fiarnos de las monjas. Mucho menos de sor Felicia, la supervisora general. Tampoco de nuestras familias; por eso lo más sensato es hacer piña entre nosotras, resistir. Así, mis compañeras se convierten en mis hermanas: un lazo mucho más profundo del que haya conocido hasta este momento”.
