CHURRA DE ARANA

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"En 1984 me convertí en madre. Esta foto está tomada 15 días después, a la puerta del centro en el que estuve ingresada. En ella veo a una chica muy joven con toda la vida por delante, llena de confianza en el futuro. Aunque me quitaron el derecho de vivir mi maternidad con calma y descanso, nunca consiguieron robarme la alegría más grande de mi vida. Mi hija lo es todo para mí y ella ha sido la que me ha dado la fuerza para vivir. Ninguna mujer debería ser juzgada tan duramente por ejercer sus derechos". (Churra de Arana)

CUATRO GENERACIONES JUNTAS. Churra y su hija delante del centro de la calle Teseo comparten encuadre con la madre y la abuela que fue, por cierto, quien tejió los primeros patucos que vistió el bebé. La foto de las cuatro (y la de su izquierda) se tomaron a los veinte días de parir. A Churra y a su hija les esperaba el invierno dentro del centro regentado por las Esclavas de la Virgen Dolorosa. La misión era la misma que en tantos otros casos: las mujeres se ocupan en silencio y el padre de Churra no debe enterarse, por ahora, del acontecimiento. Estamos en 1984, el año en que "las madres solas" pasan a poder inscribir a su descendencia en un libro de familia propio. Y así hicieron.

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