Maria Forns

1972 a 1973

«Recuerdo muy pocas cosas. Es como si desconectase, y solo me hubiera concentrado en resistir»

MARÍA VIVE EN SU PUEBLO NATAL, A UNOS CUARENTA MINUTOS EN COCHE DE BARCELONA. Cuando tenía diecisiete años el cura, un personaje muy relevante en la vida de la comunidad, convence a sus padres para que la internen en un reformatorio. Y Maria es trasladada a las Adoratrices de Barcelona.

Tras intentar fugarse fue encerrada en una celda de castigo. Allí ganó una intimidad imposible en la vida del internado, “sólo echaba de menos poder escribir”. En un momento dado un psiquiatra le receta pastillas que la dejan atontada, pero no descarta que desde su ingreso le dieran alguna dosis sin comunicárselo. El tratamiento le ha dejado importantes lagunas. En cualquier caso, “era consciente de que si me llevaban a un psiquiátrico no podría resistir al tratamiento”. Una vez fuera del centro, debe continuar con las pastillas bajo la amenaza familiar de ser encerrada de nuevo.

María destaca la importancia de saber que la represión ejercida sobre las jóvenes formaba parte de un sistema organizado, no de casos aislados, de esta o aquella adolescente. “El silencio es tan denso… y hay tantos motivos que llevan al silencio que [en algunos casos] no hay manera de rascar y saber lo que pasó”

*El montaje de la entrevista se organiza por bloques de contenido. Omito las preguntas excepto si es necesario para entender de qué estamos hablando. Disponible en audio y audiovisual.