Socorro Sánchez-Migallón

1975 a 1977

”«Esto que tú haces solo pide contar tristezas, pero he tenido muchas alegrías.»

ES LA ÚLTIMA EN LLEGAR A ESTE REPOSITORIO DE HISTORIAS. A su casa fui sola, pertrechada de equipo de sonido, por lo que su testimonio solo lo tenemos en formato sonoro. Socorro lleva poco tiempo compartiendo su pasado en público, la primera vez que lo hizo fue apenas un par de meses antes de nuestro encuentro en su casa, a 30 kilómetros de Madrid. Aquella primera vez era mayo de este 2026 y Socorro estaba acompañada de Paca Blanco, veterana de esta y otras tantas luchas. Socorro se estrenó ante varios grupos de estudiantes del Lourdes, un instituto de enseñanza secundaria, cerca de la Casa de Campo de Madrid.

Viene de una familia de represaliados republicanos. Su experiencia es la de una niña que se hace preguntas, cuestiona y es curiosa. Y le gustan los Rolling Stones. En su casa todo eso da mucho miedo y pasa lo que pasa: “Cuando me llevan al reformatorio empiezan las torturas psicológicas reales. Pensaba yo que en mi casa me maltrataban, lo del reformatorio sí que era maltrato”. Dice que se ha esforzado mucho por olvidar “pero es que parece que se quedó aquí una marca [se toca la cabeza]. Y toda mi vida he sufrido los efectos de las drogas que me metieron tanto en el reformatorio como en el psiquiátrico”. Socorro nos descubre un psiquiátrico del que no teníamos constancia por ningún otro testimonio. “Se llamaba Francisco Franco y estaba al lado del Gregorio Marañón, debía de ser parte del hospital. De allí me escapé, igual que me escapaba del reformatorio de San Fernando”.

Socorro comienza a fugarse de su casa y hará lo propio de cada uno de los centros donde la llevan. En medio vivió algunos periodos en situación de calle, de Madrid, a Málaga, a Benidorm y de nuevo a Madrid, cualquier cosa era preferible a estar encerrada.

*El audio de la conversación con Socorro estará disponible próximamente.