Pilar Dasí Crespo

1970

«Ten en cuenta que yo me salvé. Corrí mejor suerte que otras.»

CON DIECIOCHO AÑOS PILAR TRABAJABA Y GANABA UN BUEN SUELDO. Era secretaria de un director de empresa. Un gran éxito: «más alto no podía llegar una chica a finales de los años 60». Le gustaba ir al cine, tanto que cada día llegaba tarde a casa y esto despertó la preocupación de su madre y sus tías que “creían que estaba por ahí teniendo sexo con no sé cuántos”. Un día la policía se presentó en la oficina, la esposaron y la llevaron a un centro regentado por la orden de las Adoratrices en Valencia, donde vivía. Mientras esperaba a ser recibida por las monjas, el policía revisó su bolso, sacó un libro del Marqués de Sade y le dijo “esto mejor me lo llevo, que no te lo vean esas”.

Una vez internada, experimentó un régimen de semi-internamiento: cada día salía a cumplir con su trabajo como secretaria para seguir ganando un dinero que pasó a ser cobrado por las monjas. Uno de esos días, le hicieron una prueba de virginidad en el despacho, en presencia de su jefe, pero esto Pilar lo ha ido reconstruyendo a base de imágenes que le venían como fragmentos de un sueño. Hasta comprender, cincuenta años después, que esto pasó.

Interrogada por lo que tiene que ver con la memoria sensorial (mi preferida), Pilar responde: «Olía a limpio, a vacío, como a falta de vida… Risas no recuerdo».

*El montaje de la entrevista se organiza por bloques de contenido. Omito las preguntas excepto si es necesario para entender de qué estamos hablando. Disponible en audio y audiovisual.